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miércoles, 3 de junio de 2009

Tres semanas


Mañana jueves hace tres semanas que Número Tres está en casa y me parece que ha estado con nosotras toda la vida.


En realidad, todavía estamos sobreviviendo y apenas hemos empezado las montañas de papeleo, visitas médicas y gestiones varias que tenemos que hacer.


Nuestra querida hija está feliz con su hermano y él con ella. Siguen con su estupenda complicidad, ayudada en gran parte

porque él la admira con locura y le dice a todo que sí.

Ella está con los celos que eran de esperar, pero también se ha vuelto más autónoma, más "mayor".

Me paso el día de arriba a abajo, viendo a gente, haciendo papeles, acudiendo a citas con fisiotepapeutas, trabajadores sociales, médicos de distinto plumaje.

Estoy cansada y feliz.

Foto: unos globos de colores en los que mi querida hija ha escrito sus colores en inglés a su manera.

lunes, 11 de mayo de 2009

La primera visita


Estábamos tan nerviosas que ahora que ya estamos en casa y nos hemos relajado nos sentimos como de plastilina.

Primero tuvimos otra reunión con tropecientas personas del centro y de Meniños. Estábamos ansiosas por verle y no queríamos escuchar a toda esa gente, pero al final fue muy emotivo, porque los educadores están muy unidos a Número Tres y hubo hasta lágrimas.

Después lo fuimos a ver y en seguida se nos vimo a los brazos. Nos enseñó su habitación y sus juguetes, que ya tenía guardados en bolsas para mudarse a casa.

Tenía allí el poster que le hicimos con fotos de nosotras y de su habitación y de las gatas.

Le llevamos una camiseta de Rayo McQueen y se la quiso poner enseguida. No creo que hayan conseguido quitársela para ponrle el pijama. Le encanta Rayo McQueen.
Nos pasamos el día con él y él estuvo feliz, salvo cuando tuvo que dejar a uno de sis educadores, al que quiere mucho, que se puso de morros y se negó a darme la mano durante al menos un par de minutos. Después se le pasó el enfado y volvió a estar feliz.
Cuando le dijimos que nos teníamos que ir, dijo "no", pero se conformó cuendo le dijimos que volvemos mañana.
Todavía no nos conocemos, ni nosotras a él y él a nosotras, pero vamospor buen camino.
La gente del centro de acogida nso ha hecho un plan detalladísimo del periodo de adaptación, que básicamente es un intensivo de visitas, paseos y comidas de lunes a miércoles y después una fiesta de despedida el jueves.
Así que si todo va bien, lo tenemos en casa el jueves.
Estamos cagaditas. Nos esperábamos un periodo de adaptación de al menos un par de semanas.
Mañana vamos con nuestra Querida Hija. Por si las moscas nos hemos armado de huevos Kinder.
Desearnos suerte.
Foto: la primera foto de Número Tres: las copas de unos árboles.


miércoles, 6 de mayo de 2009

Pasó la comisión de tutela

El casamiento (así llaman a las asignaciones) se aprobó hoy en el pleno de la comisión de tutela.

Estamos felices.

Nos hemos pasado el fin de semana preparando la habitación, que ha pasado de ser "el cuarto de nuestra querida hija" a ser "el cuarto de los niños".

Número Tres es un niño, tiene casi tres años y al parecer es un cabezota, así que se integrará muy bien en la familia.

Ah, y tiene parálisis cerebral.

El lunes empezamos el periodo de adaptación. Nos han dicho que tenemos que hacer dos visitas solas mi mujer y yo, y después podemos llevar a nuestra querida hija.

Todavía no le hemos hablado de Número Tres, pero ya sabe que pronto tendrá "un hermano o una hermana" porque, claro, una cosa es no darle detalles y otra bien distinta que no se de cuenta de que hay una cama nueva en su habitación.

Pasamos de la felicidad más completa al pánico más absoluto.

Foto: una flor de fieltro marrón

jueves, 19 de marzo de 2009

Dentista


Hemos encontrado a la dentista perfecta. Trabajó en un hospital que nos encanta con niños altamente medicalizados y comprende perfectamente las fobias de nuestra hija.


En la primera cita se pasó dos horas, sí, dos horas de reloj, hablando con ella y consiguió mirarle los dientes, hacerle una radiografía panorámica y "limpiarle" los dientes con un algodón.


En la tercera cita consiguió limpiarle los dientes con un cepillo que iba con el torno.


En la tercera cita consiguió quitarle una caries (la más pequeña) y empastarle una muela.


Y nuestra querida hija hizo todo esto sin llantos, sin miedos y de forma totalmente voluntaria.


Estoy que no me lo creo.
Foto: Un gran agujero en la tierra: hoy hemos estado trabajando en el jardín.

jueves, 12 de febrero de 2009

Mi padre y su novia vienen de visita


Y entre pasar tiempo con ellos, adaptarme al nuevo trabajo, seguir con el antiguo y todo lo demás, no he tenido mucho tiempo de actualizar el blog.

Pero estoy feliz porque todo va sobre ruedas. El sábado bautizan a mi sobrina y por una vez mi querida esposa no trabaja. Aunque odio este tipo de ceremonias, me sorprendo a mi misma anticipando ésta con ganas y alegría. Será que el sábado es el único día que no tengo que trabajar en nada y puedo ser sólo madre, esposa y persona.
Fuimos al dentista y nos dijo que nuestra querida hija necesita dos pulpotomías y dos coronas. Se puede hacer con sedante, pero a la vista del pollo que montó de puro pánico, recomiendan hacerlo con anestesia total "leve", lo que significa preoperatorio, noche de hospital, anestesia y etcétera, a parte de las pulpotomías y las coronas. Y todo por lo privado, o sea una millonada. Ya os digo que no tenemos el dinero, pero por si a caso he pedido un presupuesto.
Ahora toca ver a otros dentistas para tener más opiniones, y también ver si se puede hacer por la Seguridad Social. Al parecer, en el H. Niño Jesús de Madrid hacen intervenciones odontológicas con anestesia.
Por un lado no me gusta nada la idea de la anestesia general, pero por otro creo que podría ser la forma menos traumática para mi hija. ¿Qué os parece? ¿Se os ocurren otras alternativas?
Foto: los pies de mi querida hija con las punteras que usa en sus clases de gimnasia rítmica (o, según su abuelo, que se chupó una hora entera de clase aplaudiendo cada vez que era menester, gimnasia "arrítmica").

viernes, 23 de enero de 2009

Caries


El otro día fuimos al dentista:

Dentista: ¿Venís por algo en concreto? ¿Se queja de algo la niña?

Yo: No. Queríamos venir antes de que tenga nada para que la visita le resulte agradable y no coja miedo. Es la primera vez que viene y le tiene fobia a los médicos.

Mi querida hija se sienta en el sillón y se pone tensa.

QH: No, no. No quiero. Quiero irme. No. ¡Mamá!

Yo me acerco. Le doy la mano. Intento calmarla. La dentista le enseña el espejo con la que la va a mirar. QH comprueba que no hace daño. Hacemos como que miramos los dientes de su muñeco, hasta que QH se ríe "Pero si no se le abre la boca". Finalmente, deja que la dentista le mire.

D: Um... um... Tiene unas machas marrones en los dientes. ¿Lo has notado?
Yo (presintiendo que no voy a oir nada bueno): Sí...
D: Son zonas donde el diente no tiene casi esmalte y sin esa protección, se le hacen caries muy fácilmente. De hecho, tiene dos.
Yo: ¡Dos caries!? Pero si se cepilla todos los días y no come casi azúcar y...
D: Sí, pero con el esmalte así va a tener caries de todas formas.
Yo: ¿Y porqué tiene el esmalte así?
D: Es difícil de decir. ¿Hubo algún problema durante el embarazo?
Me lo pienso y decido que cuando una mujer se ve obligada a abandonar a su bebé se puede asumir con cierta seguridad que el embarazo no fue perfecto.
Yo: Probablemente.
D: Vamos a tener que empastarlas.
No creo que mi querida hija sea capaz de oir el ruido que hace un torno sin tener una crisis de ansiedad.
Así que ahora me toca buscar un dentista que esté dispuesto a drogar a mi hija con grandes dosis de tranquilizantes y anestesia antes de tocarle los dientes.
Ya os contaré.
Foto: dos pies sobresalen del respaldo de un sofá. Mi querida hija piensa que es fantástico tirarse al sofa en plan kamikaze.

martes, 20 de enero de 2009

Amor y miedo


Ayer mi hija no fue al colegio. Nos fuimos las tres al dentista, en plan familia. Después fuimos a desayunar. Cuando terminó su tostada, nuestra querida hija se fue a jugar a la zona de juegos para niños y nosotras nos quedamos terminándonos el café. Después yo me fuí al baño. Al volver, mi querida esposa me contó lo que sigue.

Nuestra hija se había acercado a ella mientras yo no estaba y había preguntado por mí. Mi querida esposa le dijo que estaba en el baño y que ahora volvía.

Querida hija: "Tú no te vayas, ¿eh? No me dejes sola."

Querida esposa: "No me voy a ir, cariño."

QH: "No te vayas, ¿eh? No te vayas."

Querida esposa: "Pero bebé, ¿yo me he ido alguna vez y te he dejado sola? ¿Cuándo mamá y yo nos hemos ido y te hemos dejado sola?"
Nuestra querida hija no contestó y se fue a jugar.
Nuestra querida hija llegó al orfanato recién nacida. Un año después, unas desconocidas (nosotras) se la llevaron de allí y ya no volvió a ver a los niños y las mujeres con las que había convivido. Al año siguiente, su hermano (nuestro hijo Número 1) se murió repentinamente, dejándola sola otra vez.
La mayoría de gente piensa que nuestra querida hija no se acuerda de nada de esto y que por lo tanto no puede afectarle. Incluso si se acordara, la opinión general es que al ser tan pequeña no ha podido afectarle o si le afectado, se recuperará pronto, porque "los niños son como chicle". Y en el peor de los casos, al ser nuestra hija tan inteligente y madura, lo superará sin problemas y no hay más vueltas que darle.
La mayoría de la gente piensa que, por lo tanto, no hay que darle ninguna importancia a todo esto. Es más, que darle importancia es malo, ya que la niña podría llegar a pensar que tiene algún tipo de pasado. Fíjate tú qué tontería, ¿cómo va a tener una niña tan pequeña un pasado?
La mayoría de la gente es cobarde. Prefiere ignorar la realidad y fingir que todo va bien. Piensa que "si lo ignoro, desaparecerá".
La mayoría de la gente no se da cuenta de que nuestra querida hija es prematuramente madura y que no hay nada que no daríamos porque fuera más infantil y despreocupada.
La mayoría de la gente no quiere entender que la inteligencia está sobrevalorada y que si nuestra querida hija fuera algo menos inteligente, entendería menos lo que pasa a su alrededor y sería mucho más feliz.
Es verdad que parece que nuestra querida hija no tiene recuerdos conscientes de estos sucesos. Pero eso no significa que no haya aprendido de ellos.
Nuestra querida hija no piensa, sino *sabe* que la gente a la que más quiere desaparece de pronto, sin previo aviso y sin explicación. Le ha pasado tres veces en sólo dos años y además, en los dos años más importantes de su vida.
"¿Cuándo nos la ganaremos?" dice mi querida esposa. "¿Cuántos años tendremos que quererla y estar ahí constantemente, demostrándole que no nos vamos para que por fin nos crea?"
Muchos años, creo yo. Toda una vida. Y si al final conseguimos que aprehenda que no todo el mundo va a abandonarla, habremos cumplido nuestra responsabilidad más importante como madres.
Pero es un proceso muy largo y mi mayor miedo es que no lo consigamos nunca.
Foto: las manos de mi querida hija sujetando una decoración destinada a marcar el lugar de aterrizaje del trineo de Papá Noel.

viernes, 9 de enero de 2009

El primer email de mi querida hija


Mi querida hija y mi estimada esposa están en otro país, visitando a la familia, mientras una servidora se ha quedado en casa a trabajar.


Ayer me llegó un email que, según mi querida esposa, redactó y escribió, tecla a tecla, mi querida hija.


Empieza poniendo los nombres de las tres y de nuestras dos gatas y después dice:


TODAS LAS FAMILLAS SON BUENAS


Me la comería.
Foto: dibujo de nuestra familia realizado por mi querida hija.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Mañana vamos al cuentacuentos



Mañana, sábado 13 de diciembre hay dos cuentacuentos en Madrid que os pueden interesar.
El primero es a las 12 de la mañana en la Librería Librería Kirikú y la bruja (C/ Rafael Salazar Alonso, 17, 28007 Madrid, teléfono 915744128).

Gwyneth Box y Alicia ST Romero
leerán sus libros y algunos más
en inglés y en castellano.
Habrá traducción a la Lengua de Signos Española (LSE).
También habrá juegos y premios.

Después, por la tarde, a las cinco y media, leeremos la historia de Jio, un niño japonés, en la Librería Oriental (C/Mira el sol, 14, 28005 Madrid, teléfono 91 528 67 26. También será en inglés y en castellano. Habrá juegos y premios.
Mi hija y yo vamos a pasar el día en la gran ciudad y allí estaremos.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cantamos en inglés

Otra conversación en el coche:

-Mamá, mamá, he aprendido una canción en inglés. ¿Quieres que te la cante?


- Claro.


-Tuinko, tuinko, litle starch...


-Twinkle, twinkle, little star...


-No, mamá, así no es. Es: Tuinko, tuinko, litle starch... Y luego no sé.


-Fantástico. Qué bien hablas inglés.
Foto: una de nuestras gatas durmiendo en el sofá.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Mi hija, la fotógrafa

Cójase una niña apasionada por la fotografía, désele una cámara digital, métasela en un carro de la compra y paséesela por un supermercado.

Éste es el resultado:


La lista del corazón

Mi querida hija sigue hablándome de la lista de su corazón. Algunos recordareis que me dijo que tenía mi nombre "aquí" y se hizo una raya con el dedo en el pecho. Ayer me dio más detalles sobre los nombres que tiene escritos en su corazón.

QH: Mamá, tu nombre es el tercero.

Yo: ¿El tercer qué?

QH: Primero Número 1, después yo, después tú y la última mamá.

(Número 1 es nuestro querido hijo que murió)

QH: ¿Tú también tienes mi nombre escrito en el corazón?

Yo: Sí, claro.

QH: ¿Y quién más?

Yo: Número 1 y mamá.

QH: Cuando venga mi hermano o mi hermana también voy a escribir su nombre aquí.

Yo: Yo también, cariño.

No sé vosotros, pero me encanta que se incluya a sí misma en la lista de gente que quiere.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Insultos

Mi querida hija va a clases de fútbol sala. Es la única niña. Ésta es la conversación que tuvimos el otro día.

QH: Mamá, en fútbol los niños medicen pequeñaja...
Yo (haciendo otra cosa): mmm...
QH: Y dicen que soy fea porque soy negra...
Yo (levanto la cabeza, el corazón me empieza a latir a cien por hora): mmm...
QH: ...pero en realidad soy canela, ¿sabes? Entonces X se puso conmigo. Somos igualitos, igualitos, ¿sabes? Nos pusimos así (se pone un brazo junto al otro) y somos del mismo color.
Yo (con el corazón ya completamente fuera de control e intentando disimular la tensión): ¿Tú crees que las personas que son negras son feas?
QH (como si yo acabara de decir que la gente tiene tres cabezas): Noooooooooooooo.
Yo (respirando): Claro que no. Esos niños no tienen ni idea. No les hagas caso. Lo importante no es lo que dicen ellos, lo importante es lo que tú sabes.
QH (pasando a otra cosa): ¿Puedo jugar al ordenador?

Mis conclusiones:

La gente de este pueblo es mala y racista.
La gente de este pueblo educa muy mal a sus hijos.
Como los pille, me los como.
Mi hija no cree que las personas negras son feas.
Enfrentada a una agresión, mi hija fue capaz de 1) comprender que esa gente no tenía razón, 2) encontrar un aliado para defenderse (X es un niño latinoamericano) y 3) contármelo.

Hablé con el profesor que, claro, no le dio importancia. Yo estoy segura de que la insultan con lo que encuentran porque es la única niña y están defendiendo un territorio (el fútbol) que creen ser exclusivamente masculino. El hecho de que mi hija sea negra y, además, emocionalmente frágil la hace un blanco más fácil de atacar.

Estoy hasta el gorro de la clase de fútbol. Fue nuestra querida hija la que quiso ir e insistió hasta que la apuntamos. Pero es dos días a las semana y con la música otro día y la fisioterapia otro, casi no le queda tiempo para jugar. Además, es justo a la hora de la siesta, con lo cual está agotada y de muy mal humor cuando empieza. Casi todos los días se queda llorando. Le hemos dicho que si lo quiere dejar tiene que esperar a Navidad, porque no puede estar apuntándose y borrándose de las actividades constantemente. Lo que se empieza se acaba. Aún así, esta mañana en el desayuno (nuestra asamblea diaria), decidimos que a partir de ahora sólo irá un día para que esté más tiempo en casa.

Sé que esto no es más que el principio para nuestra querida hija, que tendrá que pasarse su vida luchando por su dignidad como mujer "de color". Espero ser capaz de darle las herramientas y las armas para salir bien de esta lucha.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Conversaciones en el coche


El fin de semana pasado, nos quedamos con los hijos de unas amigas, que tienen 6 años. Ésta es una de las conversaciones que tuvimos en el coche.



M1: mellizo 1

M2: mellizo 2

QH: mi querida hija

Y: servidora



[Larga conversación sobre la muerte. Explico que todos los seres vivos se mueren. QH habla de su hermano, que murió]


M1: Mi mami me ha dicho que, cuando una mujer tiene muchos hijos y salen todos al mismo tiempo, a veces hay algunos que se mueren.


Y: Umm... sí, es verdad.


M2: Mi abuela tuvo muchos hijos, pero no se murieron porque los tuvo de uno en uno.


Y: Qué bien.


QH: Pero vosotros no podeis tener hijos, ¿verdad mamá? No pueden tener hijos dentro porque son hombres.


Y: Sí, es verdad.


M1: Pero podemos tener hijos porque podemos adoptarlos. Porque dos hombres, si quieren tener hijos, pues los adoptan. Porque hay una mujer que tiene un niño dentro pero no quiere o no puede y entonces se lo da a los hombres y les dice "Tomad este hijo" y así tienen un hijo.


Y: Bueno, sí, es verdad, pero en realidad nunca se ven. La mujer se lo da a la Comunidad de Madrid y la Comunidad se lo da a los padres. [Aquí dude sobre si hablar de las madres solidarias, pero decidí que la conversación ya estaba siendo bastante compleja]


QH: Como yo, que salí de una mujer y después mis madres me adoptaron.


M1: Así que sí que podemos tener hijos.



Me alucina hasta qué punto son sofisticados sus conocimientos sobre la formación de las familias, tanto el lado biológico como el de la adopción y lo abierta que tienen la mente a la diversidad familiar y afectiva.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Tu nombre

Esta mañana, después de desayunar, mi hija se me acercó y me dió un enorme abrazo.

-Mamá -me dijo-, te quiero mucho.

Se hizo una raya en el pecho con el dedo.

-Tengo tu nombre aquí.

Qué buena forma de empezar la semana.

viernes, 31 de octubre de 2008

Hoy el cuarto de los juguetes está lleno. Han venido a pasar el fin de semana los mellizos de unas amigas nuestras. Las madres se tienen que ir a un congreso y yo siempre estoy dispuesta a tener la casa llena de niños.

Una vez más se ha confirmado lo que siempre he defendido: tener tres es más fácil que tener sólo uno. Hoy he podido estar en el ordenador dos horas seguidas sin que nadie viniera a interrumpirme.


Y es que estoy preparando las próximas entradas de mi nuevo blog: la red de blogs de familias lgtb. Lo que quiero hacer es una especie de guía de blogs de familias lgtb en castellano, comentando cómo es cada familia y de qué trata el blog. Y además, los blogs participantes podrán publicar una imagen para mostrar que pertenecen a la red. Yo ya la tengo. Está a la derecha.


Bueno, creo que tengo que ir a hacer algo de comida para alimentar a las tropas. Después de haber estado hablando hasta las tantas ayer por la noche (creo que yo me dormí antes que ellos), de levantaron a las nueve y han estado toda la mañana jugando. En cualquier momento vamos a tener una crisis de hipoglucemia.

jueves, 30 de octubre de 2008

Permiso de paternidad para madres lesbianas


Mi mujer está a punto de adoptar a nuestra querida hija, a la que yo adopté como soltera así que me he alegrado mucho al ver esta noticia.

Copio de GSentido:

Un juez permite a una lesbiana a disfrutar del permiso de paternidad

Madrid – (E.P) El titular de lo Social del Juzgado número 30 de Madrid, José Ángel Folguera, ha permitido a una mujer lesbiana disfrutar de los 13 días de permiso de paternidad por adopción previstos por la ley, después de que la Seguridad Social se negara a abonarle la prestación "porque no había demostrado el disfrute del permiso", según informó hoy CC.OO, cuyos servicios jurídicos plantearon la demanda a instancias de la afectada.

La demandante, Carmen Díaz, contrajo matrimonio en 2006 con su esposa, quien dio a luz en febrero de 2007 a un hijo que fue adoptado por Carmen. Ésta solicitó, el 18 octubre de 2007, prestaciones de paternidad por adopción, para lo que presentó el certificado de empresa de 15 de octubre de 2007 con las bases de cotización aplicables. Pero la Seguridad Social denegó las prestaciones "por no encontrarse en ninguna de las situaciones protegidas (...) por no haber ejercido el derecho a la suspensión del contrato de acuerdo con lo previsto en el artículo 48 ET o inmediatamente después de la finalización".

Entonces, Carmen interpuso una reclamación previa con una carta dirigida a la empresa el 7 de febrero de 2008 en la que solicitaba la suspensión por trece días por paternidad, ya que es la condición que le exigía la entidad gestora de la Seguridad Social, vinculando el derecho ante la empresa al reconocimiento del derecho a la prestación por paternidad.

El juez razona en la sentencia que es legítimo no disfrutar del permiso si a la demandante no le constaba que se lo fueran a abonar. "La trabajadora no tiene por que suspender su prestación y su salario a expensas de que finalmente se le reconozca o no la prestación sustitutiva del salario perdido (...) al menos mientras mientras desde la Entidad Gestora se niegue con reiteración cualquier solicitud que no vaya unidad materialmente al disfrute de la suspensión y al hecho causante", reza la sentencia.

Además, según CC.OO., se trata de un requisito que "no se exige en ningún caso" a los hombres que lo solicitan, ya que generalmente se reconoce primero el derecho y se disfruta el permiso después. El sindicato lamentó que se den estas situaciones de "discriminación" y, por ello, consideró muy importante esta sentencia, ya que "anima" a las parejas de gays y lesbianas a que soliciten el correspondiente permiso de paternidad al que tienen derecho y a denunciar si se encuentran con que la Administración "les plantea condiciones o requisitos que no se dan cuando se trata de parejas heterosexuales". CC.OO. exigió además a la Administración que aplique la igualdad en todos los aspectos administrativos "sin buscar recovecos para eludir su obligación".

lunes, 20 de octubre de 2008

Porqué no vemos la tele

Hace más de diez años que no veo la tele. Dejar de ver la tele no fue una decisión consciente, tomada por principios políticos o de ninguna otra clase. Simplemente un día nos dimos cuenta de que nunca la veíamos. El problema era que no nos gustaba lo que pasaban. Sólo nos interesaban las películas y las ponían tan tarde y con tantos anuncios que las teníamos que grabar y luego verlas otro día, a horas más normales. Empezamos a alquilar y comprar las películas que nos interesaban.

Un día alguien vino a casa y quiso ver algo en la tele, creo que era un partido de fútbol. Fuimos a encenderla y nos dimos cuenta de que no funcionaba: la toma de la antena se había estropeado. No teníamos razón para arreglarla así que estuvimos así muchos años.

Hace unos meses decidimos cambiar de tele y nos compramos una de plasma. Al instalarla la conectamos al DVD pero no a la antena. La verdad es que dudamos que la antena de esta casa funcione. De vez en cuando se le cae una pieza. Las vamos encontrando por el jardín.

Nuestra querida hija, que tiene cuatro años y medio, tampoco ve la tele. Bueno, sí la ha visto en otras casas, pero no le llama la atención. Mucha gente me dice que la querrá cuando sea mayor, y si es así, pues adelante, que la vea. Espero que entonces ya tenga el juicio más formado y sea crítica con lo que ponen. Si no, ya estaré yo ahí detrás dándole mi versión de las cosas, como hacía mi madre cuando yo era pequeña.

Pero tampoco tiene que ser así. El año pasado, cuando mi hija entró en educación infantil, la profesora nos dijo que en su clase había cuatro niños en cuyas casa no se veía la tele. Ella misma, nos dijo, no tenía tele en su casa y sus dos hijas se habían criado sin tele. Las dos son ahora adolescentes y siguen sin ver la tele.

Y ojo, no es que estemos en contra de las pantallas. A las tres nos gusta Internet. Yo estoy todo el día de dale que te pego de blog en blog. A mi mujer le gusta escuchar música y ver vídeos. Nuestra querida hija va a menudo a una página de juegos para niños. También vemos muchas películas, dos o tres a la semana, en la "tele" de casa. Y cuando voy a casa de gente que tiene televisión de pago, me encanta el Canal Historia y el Discovery Channel.

No es la tele en sí lo que nos molesta, son los contenidos pésimos de las televisiones en abierto españolas. Le dan una importancia desmesurada a la vida de una serie de personas y al fútbol. Transmiten valores y actitudes extremadamente machistas y violentas. Se recrean en un humor escatológico e infantil. Fomentan el consumismo y la homogenización de las formas de vida.

Queremos rodear a nuestra hija de un imaginario sano y respetuoso, donde todas las personas tengan cabida y valgan igual. Donde se valore ante todo el respeto y la convivencia. Donde las mujeres sean valoradas y respetadas. Donde el humor sea fino e inteligente. Donde la vida privada sea eso, privada. Donde se valore estar contento con lo que se tiene y no se le de una importancia excesiva a los objetos.

Hace años vendía casas en una inmobiliaria y tuve un cliente que al parecer actuaba en una serie española de mucho éxito. Yo no lo conocía, claro. Ir con él por la calle y enseñarle los pisos era un calvario. La gente lo miraba constantemente y se paraban a pedirle autógrafos. La primera vez que pasó yo me extrañé mucho. "No me conoces, ¿verdad?" me dijo. Le confesé que no y le dije que no veía la tele. "Cada vez hay más gente como tú", dijo él.

A ver si es verdad. www.Tu.tv

PS: He quitado el vídeo porque no se veía.

viernes, 17 de octubre de 2008

Cuando nazca mi hermano o hermana

Nuestra querida hija no acaba de comprender muy bien el proceso de adopción, a pesar de que le hemos explicado mil veces que creció dentro de una mujer que no podía ser su mamá y que nos esperó en un colegio hasta que terminamos los papeles y pudimos ir a buscarla.

Durante estos meses de espera, que se le están haciendo interminables, habla mucho de su futuro "hermano o hermana". A parte de la gracia que nos hace esta forma tan políticamente correcta de hablar ("Va para política", me dice mi querida esposa de vez en cuando), nos sorprendre comprender cómo ve ella el proceso de adopción.

Una cosa que dice con frecuencia es "cuando nazca mi hermano o hermana". Se refiere a cuando Número 3 venga a casa. Nosotras siempre le decimos que su "hermano o hermana" probablemente ya ha nacido, pero que como no tenemos todavía los papeles no nos llaman para que vayamos a buscarlo. Pero ella sigue insistiendo en equiparar el nacimiento con la adopción.

Tengo una amiga que adoptó a una niña cuando tenía 4 años. La niña le dice siempre que ella no fue bebé. Me parece a mí que ella también equipara el momento del nacimiento con la adopción.

Esto me preocupa. Creo que es importante que nuestros hijos sepan que nacieron de una mujer como todos los demás. Que fueron recién nacidos y bebés.

Y para eso creo que lo que tenemos que hacer es hablarles de sus madres biológicas. Es un tema controvertido entre los adoptantes. En general nos gusta pensar que nuestros hijos son huérfanos o en todo caso borrar de la historia de nuestra familia a estas mujeres.

Es verdad que nos es difícil comprender la situación de estas mujeres y porqué hicieron lo que hicieron. Pero también es verdad que no es nuestro papel juzgarlas, ni siquiera, si me apuras, entenderlas. Con aceptarlas sería suficiente.

Creo que es importantísimo para el desarrollo de nuestros hijos y para establecer con ellos una relación de confianza donde no hay mentiras ni secretos, que les hablemos de sus madres biológicas.

A cada uno según lo que sepamos y según la edad del niño, por supuesto, y siempre con generosidad y compasión, pero sin paternalismos.

También creo que el motivo por el que las familias adoptantes prefieren no hablar de ellas es que les tienen miedo. Piensan, quizás de forma muy subconsciente pero real, que estas mujeres compiten con ellos por su papel de madre o padre y tienen miedo de que el niño acabe prefiriéndolas.

A mi me gustaría pensar que nuestros hijos tienen amor para todos los adultos que han participado en su vida (e incluyo aquí también a la gente que trabaja en los orfanatos y los centros de acogida).

Y me gusta pensar que la relación que estoy construyendo con mi hija en el día a día no tiene competencia.




viernes, 13 de junio de 2008

Esperando

A veces casi se me olvida que estamos esperando un niño o una niña. No hay embarazo, ni papeleo, ni preparación de la habitación ni nada.
Sólo una espera interminable y monótona.
La gente pregunta "¿Cuántos hijos tienes?"
Qué pregunta tan difícil de contestar.
Podría decir, ciñéndome a la "verdad" administrativa, que tengo sólo una hija.
Pero como lesbiana sé que las verdades van más allá de lo que la administración considera como cierto.
Así que tengo que decir: "Tengo una hija que tiene cuatro años y tuve un hijo que murió hace dos años y ahora estoy esperando a Número 3."
Y Número 3 se hace esperar.
Mi estimada esposa dice que con cada día que pasa se pone más nerviosa, es más consciente de que en cualquier momento el teléfono sonará y tendremos niño/a.
Yo, sin embargo, cada día estoy más tranquila.
En diciembre estaba convencida de que habría niño/a antes de tres o cuatro meses. Tenía una sensación de "niño/a inminente".
Ahora la sensación que tengo es que vamos a tardar años.
Pero, en realidad, nunca se sabe.
En cualquier momento sonará el teléfono y volveremos a ser madres.
Estoy deseando verle la cara y conocer su nombre.