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jueves, 18 de diciembre de 2008

Cómo montar un Club Arcoiris, en cuatro sencillos pasos


¿Qué es un Club Arcoiris?

Un Club Arcoiris es un grupo informal y flexible de familias homoparentales que se reúnen cuando quieren, donde quieren para hacer alguna salida o simplemente charlar mientras los niños juegan.
Es un grupo informal porque no es una entidad legal, no hay presidente, ni tesorero, ni portavoz, ni nadie puede hablar por ninguna otra persona, ni tomar decisiones por ellas.
Es un grupo flexible para adaptarse a las necesidades de cada momento. En muchos momentos lo necesario será quedar a comer o ir al parque. En otros, los necesario será ir a una mani o quizás apoyar a alguna familia en un momento difícil.


Objetivos de un Club Arcoiris

1) Crear vínculos estrechos entre las familias homoparentales que viven en una misma zona.
2) Permitir que los niños y las niñas que viven en familias homoparentales conozcan a niños/as en su misma situación.
3) Establecer una red social de apoyo e intercambio de información entre familias homoparentales.
4) Pasarselo bien (muy importante).
Pautas de un Club Arcoiris
En mi humilde opinión, un Club Arcoiris debería regirse por las siguientes pautas:
1) El Club deberá estar abierto a todas las familias homoparentales de su zona, independientemente:
- de la forma en la que se crearon (inseminación con donante anónimo, adopción, hijos de relaciones homosexuales o heterosexuales anteriores, inseminación con donante conocido o un amigo, etc.)
- de la raza, la etnia o el origen nacional de sus miembros (esto incluye inmigrantes, gitanos y, por supuesto, personas de otras razas)
- de su sexo o género (esto incluye personas bisexuales, hombres gays, personas transgénero y personas transsexuales)
- de su estado marital (parejas casadas o no, personas solteras, personas separas o divorciadas)
- de su diversidad funcional (adultos y/o niños/as con discapacidades físicas, sensoriales o intelectuales, y personas con enfermedades crónicas)
Esta pauta me parece tan esencial que casi me da vergüenza escribirla, pero creo que es esencial que las cosas queden claras.
Esta pauta también implica que las actividades del Club tienen que pensarse para todos, es decir, que si alguien tiene la idea de ir al cine y un miembro del Club usa una silla de ruedas, la persona encargada de organizar la salida tendrá que comprobar que el cine es accesible, **y no la persona que usa la silla o su familia**. De igual forma, si una persona es diabética o celíaca, los demás miembros del Club tendrán cuidado de llevar comida que esa persona pueda comer. Y si no saben qué puede comer, la llaman y se lo preguntan y santas pascuas.
2) El Club deberá proteger la identidad y la seguridad de sus miembros.
Esto es esencial. Esto significa que no se dice en Internet quién está en el Club, ni se da su dirección o su teléfono a nadie sin su permiso.
Esto también significa que si se usa el correo electrónico como medio de comunicación, cuando se envíen correos a todos los miembros, las direcciones se pondrán ocultas.
Esto también significa que cuando una nueva familia quiera entrar en el Club, sólo irá a las reuniones después de haber quedado en un lugar público con una de las familias miembro, de forma que estas personas la puedan conocer y ver que no está buscando líos y luego la presente al resto de las familias.
Esto también significa que todas las reuniones serán apropiadas para la edad de los niños. Es decir, no llevamos bebés a las atracciones de ataque al corazón del Parque de Atracciones, ni niños de diez años a ver películas autorizadas apartir de los trece.
3) Las familias deberán turnarse para organizar las reuniones, ya sea quedar en casa de alguien o hacer una salida.
Es muy importante que no sea siempre la misma persona la que organice todo, porque la gente se cansa de estar siempre trabajando y dedicando el tiempo que podría estar pasando con su familia, o rascándose los pies en la bañera (actividad necesaria para el equilibrio emocional donde las haya). Así es como la gente se quema y surgen los conflictos en los grupos. Si alguien no tiene mucho tiempo, entonces sólo organiza algo en casa. Llama a la gente, le asigna un plato y ese día compra pan y una botella de vino. Ya está, reunión organizada. La gente que tenga más tiempo o posibilidades puede organizar salidas más complejas.
Y eso es todo, creo. Si se os ocurre algo más, decídmelo.
Cómo montar un Club Arcoiris en cuatro sencillos pasos
1) Se contacta con familias homoparentales de la zona donde uno vive: a través de Internet, de amigos, de otros grupos Arcoiris, de asociaciones lgtb y/o homoparentales, carteles en librerías y colegios, anuncios en prensa especializada, mediums u otros tipos de adivinación o asaltando a la gente por la calle (método muy eficaz, yo me lanzo sobre toda familia que me parece lgtb).
2) Se queda con las nuevas familias en un lugar público para ver de qué van. Se les cuenta el proyecto de Club Arcoiris.
3) Se organiza una primera reunión en casa de alguien, con el método "cada familia trae una cosa". Se habla hasta quedarse ronco, se intenta que los niños no se maten entre sí.
4) Otra familia se presta voluntaria para que la próxima reunión sea en su casa. Se intercambian los teléfonos o los emails. Se fija un día para esa próxima reunión.
Y ya está. No me direis que es complicado.
¿Comentarios?
Foto: Caja de herramientas.

Cómo empezó el Club Arcoiris


Algunas de vosotras os habéis interesado por el Club Arcoiris y me habéis pedido que explique mejor qué es, cómo funciona y cómo se podría organizar uno en vuestro barrio o vuestra localidad. Hoy voy a hablaros un poco que cómo empezamos esta aventura y otro día comentaré un par de cosas que me parecen básicas para organizar un club así.
El tiempo de las sombras
Cuando decidimos tener hijos, en 1999, buscamos recursos para madres lesbianas en Internet y, por supuesto, no encontramos nada en castellano, pero sí encontramos un grupo en Queernet llamado Moms. Moms es un grupo de madres lesbianas que lleva la tira de años funcionando y donde hay madres de todo el mundo, aunque principalmente de EEUU. Las mujeres de Moms nos acogieron con los brazos abiertos y contestaron a todas nuestras preguntas y ansiedades. Y lo primero que nos dijeron, lo primerito, es que era muy importante que nuestros futuros hijos conocieran otros niños y niñas con madres lesbianas.
En aquel momento, en España, esto de la maternidad lésbica no existía en los medios y aunque estábamos bien relacionas en el ambiente, no conocíamos a nadie que tuviera un proyecto como el nuestro.
El grupo de Cogam y las primeras amigas
Nació nuestro hijo, Número Uno, y nos enteramos de que en Cogam había un grupo de familias. Fuimos y, efectivamente, conocimos a una serie de familias homoparentales. El grupo era una especie de tertulia para madres lesbianas y padres gays. Estaba dirigido por una psicóloga y era un poco terapia de grupo. Nos dimos cuenta de que las familias que había allí eran sobre todo familias que tenían algún tipo de conflicto: hombres gays que se divorciaban de sus mujeres o parejas de lesbianas que estaban en el armario con sus hijos desde hacía años. Había unas chicas que tenían un hijo por inseminación, como nosotras, y empezamos a quedar con ellas por nuestra cuenta.
No tengo nada contra la terapia de grupo, pero nosotras no buscábamos este tipo de grupo, donde los mayores hablan y los niños se quedan en casa con la canguro. Buscábamos un grupo de familias donde pudieramos acudir como familia y donde nuestro hijo se pudiera relacionar con otros niños.
Las chicas de la sierra
Un día Mili, de la librería Berkana, me dijo que tenía unas amigas que vivían en la sierra y que tenían una hija. Nosotras nos acabábamos de mudar a la sierra y estábamos empezando a darnos cuenta de que iba a ser muy difícil bajar con frecuencia a Madrid.
Así que llamamos a estas chicas y las fuimos a ver con nuestras amigas de Madrid.
Fue sencillamente genial. Conectamos en seguida y empezamos a quedar con asiduidad.
Se unen más familias
Al cabo de un tiempo, coincidimos con unas amigas mías de cuando la universidad y nos quedamos alucinadas cuando nos dijeron que se mudaban a la sierra y que iban a tener un hijo. Empezamos a quedar con ellas y a invitar tambien a las otras familias, pero la familia que vivía en el centro de Madrid dejó de venir por la distancia.
Pasó el tiempo y yo me hice amiga de una chica hetero que tenía un hijo de la edad del nuestro. Un día, me dijo que su hermano tenía una amiga que era lesbiana y tenía mellizos y vivía en la sierra. Es la familia de los mellizos de la que ya he hablado antes. Ellas también se unieron al grupo.
El Club Arcoiris
Ya éramos cuatro familias y nos reuníamos unas cinco o seis veces al año en casa de alguna. La familia que recibía llamaba por teléfono a las otras y les decía el día en que quedábamos, normalmente un domingo, porque mi mujer trabaja los sábados. A cada familia se le asignaba un plato: unas traían el primer plato, otras el segundo y las terceras el postre. La familia anfitriona ponía los platos, vasos, etc, la bebida (que pesa más) y muchas veces hacía una ensalada o una sopa, lo que es difícil de transportar, vaya. Quedábamos a la una, para que los niños comieran temprano, y después comíamos nosotras mientras los niños dormían la siesta (los pequeños) o jugaban (los grandes).
Estuvimos así unos años. Nos llamábamos en broma "el Club Arcoiris". Nacieron niños y murieron niños, aprobamos oposiciones, cambiamos de trabajo, abrimos empresas, cambiamos de casa, y siempre ahí estaba el Club Arcoiris. Se aprobó la Ley (ya sabeis cual) y hubo bodas y papeleos de adopciones. Y ahí siempre estaba el Club Arcoiris. No había mucha información que no tuvierámos entre todas.
La explosión
Fuimos conociendo a más familias y algunas amigas empezaron proyectos de maternidad, pero nadie se unía al Club. Y de pronto, un buen día, una de las chicas del Club me llama diciendo que unas amigas suyas se quieren unir, y después una madre soltera, y otra, y en cosa de dos semanas pasamos a ser nueve familias. Y después doce.
Las cosas se complicaron. Organizar un encuentro se volvió algo bastante más complejo. Ya no era plan de estar llamando a la gente, acordándote de a quién hay que llamar porque no lo cogió la primera vez, de quién traía tortilla y quién filetes, etc. Empezamos a comunicarnos por email, lo cual planteó problemas de protección de datos. Las casa se nos hacían pequeñas (el primer encuentro multitudinario agrupó a cerca de treinta personas) y muchas de las chicas nuevas eran del centro de Madrid, con lo cual sus casas eran minúsculas. Además, de pronto las distancias eran enormes y muchas de las chicas del centro no tenían coche.
Nuestro primer orgullo
Pero una cosa buena de ser tantas es que la unión hace la fuerza. De pronto se empezó a hablar de ir a la mani del orgullo como grupo de familias. Yo ya llevaba años enfadada porque no había grupo de familias en la mani de Madrid (en Barcelona, la gente de la FLG lleva años acudiendo a la mani de allí), pero no encontraba a nadie que quisiera venir como grupo. Había intentado montarlo con el grupo del Cogam, pero no era uno de sus objetivos, y después con todas las familias que encontraba. Nada. Yo me enfadaba y echaba pestes contra el armario, el miedo, la falta de visibilidad.
Así que podeis imaginar mi estupor y felicidad cuando un día llego a una reunión del Club Arcoiris y alguien me dice "Oye, ¿y si vamos a la mani este año?" ¡¡¡SÍIIIIIIII!!!
Y fuimos, como ya os he contado aquí. Fue genial.
Mi sueño
Me he dado cuenta de que doce familias son muchas. No podría renunciar a ninguna de ellas, pero es imposible mantener el nivel de frecuencia y el tipo de relación que teníamos cuando eramos cuatro familias.
Las distancias y los problemas logísticos hacen que sea muy difícil hacer reuniones, aunque siempre falte una familia o dos. Por ejemplo, este sábado vamos a ir a un espectáculo. Sólo vienen las familias del club original porque a las otras sencillamente les pilla muy lejos ir a la sierra. Cuando hacemos cosas en Madrid ocurre lo contrario.
Por eso últimamente estoy soñando con otro tipo de organización:
1) multitud de Clubes Arcoiris: uno en cada barrio de Madrid, uno en cada pueblo de la sierra. Cada uno con cuatro o cinco familias, que se reúnen cuando les apetece, donde les apetece, para hacer lo que les apetezca. Si el grupo crece demasiado, pluf! se divide en dos y punto. ¿Os imaginais dos Clubes Arcoiris en Móstoles? Es posible. Por lo menos hay bastantes familias homoparentales en Móstoles para hacerlos.
2)un grupo Yahoo o lo que sea en el que estemos todas las familias de todos los Clubes Arcoiris, donde podamos hablar, dar ideas, comunicar cosas, lo que sea.
3)un gran encuentro anual en una gran sala: comida, juegos, música, una fiesta inolvidable para todas las familias de todos los Clubes Arcoiris de Madrid.
4) ¿Y porqué no de todo el estado español?
5) ¿Y porqué no de todo el mundo?
You may say I'm a dreamer. But I'm not the only one. Maybe someday you will join us and the world will be as one.
Foto: el Club Arcoiris en el Orgullo 2008 de Madrid. Un grupo de mujeres con camisetas verdes bajo un arcoiris de Ikea. En la camiseta pone: "una familia más".

martes, 8 de julio de 2008

Orgullo 2008


Este año he podido cumplir mi sueño de ir a la manifestación del día del orgullo lésbico en Madrid como grupo de familias. Llevo seis años buscando gente para poder hacerlo.

Fuimos ocho familias y la organización nos reservó un lugar muy bueno, al principio de la mani. Fuimos las terceras, después de la cabecera y el grup de lesbianas. Además, nos dieron un minibus con aire acondicionado, donde pudimos mantener el agua fresca y llevar la merienda de los niños. Como tenía aire acondicionado, fue perfecto para cuando los niños estaban cansados o tenían demasiado calor. En un momento dado estaban casi todos dentro, merendando tranquilamente al fresco con un par de madres, mientras las demás nos manifestábamos.

Mi hija estuvo feliz, contenta, como siempre, de estar en una fiesta. Le encanta el bullicio. Bailó y cantó y jugó con sus amigos. Nosotras también nos lo pasamos genial.

Vinieron unas amigas de Barcelona que tienen tres hijos y nuestras amigas más cercanas de Madrid. Unas se trajeron a un montón de amigas que nos ayudaron mucho a llevar un enorme arcoiris de Ikea que nos dio mucha presencia.

Al final, nos sentamos en una terracita a tomar un refresco y acabamos quedándonos allí, hablando y picando cositas hasta las tantas. A eso de las diez nos fuimos, agotadas y felices, a través de las calles abarrotadas. Nuestra hija no se quería ir, lo cual promete para la adolescencia.

El año que viene volvemos y esperamos juntar a más familias.

Ha sido el mejor orgullo que he tenido en muchos años.