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lunes, 13 de abril de 2009

Preguntas más frecuentes


P: ¿Os lo habéis pensado bien?
RQMGD (Respuesta que me gustaría dar): No, estas decisiones nos gusta tomarlas a la ligera.
RQD (Respuesta que doy): Sí.
P: ¿Podrá andar algún día?
RQMGD: Andar no es importante, lo importante es desplazarse. Esta pregunta sólo desvela tus prejuicios.
RQD: No.
P: Pero, con el amor de una madre, ¿no crees que algún día conseguirá andar?
RQMGD: Has visto demasiados telefilmes de sobremesa. Y es el amor de DOS madres.
PQD: No.
Estoy monosilábica.
Imagen: Un tiquet con un corazón dibujado. No me ha dado tiempo a meter las fotos en el ordenador.

lunes, 2 de marzo de 2009

Una carga


El otro día estaba hablando con mi nueva jefa, E, y, cómo no, salió el tema de nuestra adopción. Cuando E supo que nuestro ofrecimiento es para un niño o una niña con discapacidad o enfermedad crónica su pregunta fue:


"¿Y no te da miedo que sea una carga para tu hija en el futuro?"


La gente siempre piensa en las personas con discapacidad como una carga, como *dependientes*. Y sin embargo, las personas sin discapacidad se supone que somos *independientes*.
¿Cómo sé yo que mi querida hija no se va a meter en drogas o cualquier otra cosa y acabará siendo una carga para mi futuro hijo/a con discapacidad?
He estado pensando mucho en esto y he llegado a la siguiente conclusión:
Todas las personas tenemos la capacidad, el derecho y el deber de crear riqueza y participar de la riqueza que creamos.
La sociedad tiene la capacidad, el derecho y el deber de crear las situaciones necesarias para que todas las personas podamos crear riqueza, empezando por la educación de todos los niños y niñas, y siguiendo por la abolición de toda discriminación en el mundo laboral y empresarial.
Pero a E le tocó la respuesta corta: "No".
Foto: los crocos ya florecen en mi jardín.

martes, 11 de diciembre de 2007

Más comentarios

Bueno, ahora que la gente empieza a enterarse de que hemos cambiado el ofrecimiento a acogimiento permanente, estamos empezando a oir un nuevo tipo de comentario, a saber:

Si vais al acogimiento permanente, pedireis un niño sano, ¿no?

Lo cual implica:

- que acoger es inferior a adoptar

- que un niño con discapacidad o enfermedad crónica es inferior a uno sin discapacidad o sano

- que si uno "se conforma" con una cosa inferior no debe aceptar que le "cuelen" otra

No sé cuando la gente de nuestro entorno se va a dar cuenta de una vez que queremos un hijo con discapacidad o enfermedad crónica. Que esto es lo que hemos elegido. Que no nos "conformamos" con nada, que esta es nuestra primera opción.

Madre mía de mi alma.

Mientras tanto, esperamos. Imagino que no tendremos idoniedad hasta enero o febrero.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Respeto

Como dice la canción: "R-E-S-P-E-T-O, es lo único que pedimos".

Ayer me llamó mi padre. Después de hablar un rato me preguntó, con esa voz que tiene a veces y que siempre indica que algo viene detrás:

-¿Alguna novedad? ¿Algo que deberías decirme?

- No, papá, no se me ocurre nada.

-¿Sobre la adopción?

-¿Sobre la adopción? No, a parte de que vienen esta semana a ver la casa, que ya te lo he dicho, nada más.

Entonces lo soltó. Resulta que hace un par de semanas una amiga de mi padre nos hizo una visita bastante de imprevisto . Vio la casa y el jardín, haciendo todos los ruiditos de costumbre en estas situaciones y comparando con las de sus hijos, se tomó un té, charló un rato y se marchó. Al parecer acto seguido llamó a mi padre "alarmadísima por el terrible error que estábamos cometiendo con nuestro proyecto de adopción".

Al parecer esta señora:

1) piensa que adoptar a un niño con una discapacidad es un suicidio.

2) no tiene las narices de decírnoslo a la cara.

3) tiene las narices de recurrir a instancias "superiores", es decir, decírselo a mi padre.

Estoy indignada por esta falta de respeto. Estoy pensando seriamente escribirle una cartita diciéndole:

1) que las que decidimos los niños que tenemos y cómo los tenemos somos nosotras, no mi padre.

2) que somos adultas y nuestras decisiones son dignas de respeto.

3) que se cuestione muy seriamente los prejuicios que tiene sobre las personas con discapacidad, por favor.

Pero, francamente, visto lo visto, no creo que esta señora valga ni el esfuerzo y ni el papel de la cartita.

Al final siempre llego a la misma conclusión. El respeto es aceptar que una forma de vida que NO comprendes tiene tanto valor como la tuya, porque aceptar esto de una forma de vida que sí comprendes no significa ningún esfuerzo.

Pero en última instancia, si ni comprendes ni respetas, te agradezco que tengas la hipocresía de callarte y sonreir.

lunes, 8 de octubre de 2007

Igual de felices

Leo en The Independent (http://news.independent.co.uk/health/article2723237.ece) que el Profesor Allan Colver, de Newcastle University, ha hecho un estudio sobre niños con parálisis cerebral. El estudio se realizó en siete países europeos con unos 500 niños. Su objetivo era medir el nivel de satisfacción de estos niños en tres parámetros: bienestar psicológico, imagen de sí mismos y apoyo social. El resultado es que los niños con PC tenían el mismo nivel de satisfacción que los niños sin discapacidad.
El artículo concluye que los sentimientos de compasión y piedad que la gente suele tener hacia estos niños no están justificados, ya que ellos no se ven a sí mismos de esa forma. Dice que las personas con PC desde el nacimiento incorporan esta discapacidad como normal en su imagen de sí mismos y disfrutan la vida de la misma forma que cualquier otra persona.
El Profesor Colver se cita diciendo que un padre se le acercó para decirle que su estudio había cambiado la imagen que tenía de su hijo/a y que es necesario que la sociedad cambie su actitud hacia los niños con discapacidad.
Este artículo me ha hecho pensar en el tiempo, no muy lejano, en que se pensaba que las personas gays y lesbianas eramos muy desgraciadas y nuestra homosexualidad nos hacía sufrir enormemente. La literatura y el cine están llenos de personajes homosexuales amargados, alcoholicos, depresivos o con otras enfermedades mentales, tristes, desesperados y suicidas. La gran mayoría se veían completamente incapaces de llevar una vida normal y acababan matándose o teniendo vidas sórdidas y violentas. Hubo que esperar mucho tiempo para que la imagen de los gays y las lesbianas fuera positiva y que aparecieran en el imaginario personajes alegres, felices y "normales" que fueran homosexuales.
Creo que las personas discapacitadas van por detrás de los gays y las lesbianas en esa lucha. Y a ellos se les va a hacer mucho más cuesta arriba porque lo que nos ayudó a nosotros fue precisamente la generalización de la idea de que la homosexualidad no es una enfermedad. La discapacidad, sin embargo, está tan medicalizada, que dudo mucho que los discapacitados se puedan quitar la imagen de enfermos algún día. Y con esto no quiero decir que estar enfermo, física o mentalmente, sea algo que justifique la discriminación. Lo que quiero decir es que existe una discrimación hacia las personas enfermas y las personas con discapacidad heredan esa discriminación y se la suman a la propia.
Me parece positivo que se haya hecho este estudio y no dudo que es necesario. Pero me sorprende la sorpresa ante sus resultados. Cualquiera que conozca a una persona con discapacidad sabe esto, ¿no? ¿O vivo en un mundo paralelo?
No, ya sé, es que la gente no conoce a personas con discapacidad, como no ponemos intérpretes, ni rampas, ni preparamos los documentos en braille, etc., nos separamos con gran eficacia de ellas y nos quedamos felices en nuestro guetto de "capacidad".
Así que cuando alguien que nunca ha conocido a una persona con discapacidad, que sólo tiene como referencia las imágenes negativas, victimizantes y paternalistas de los medios de ficción y no ficción, ve por la calle, o en el centro de salud, o en el supermercado, un niño/a con PC, siente lo que le han programado para sentir: piedad, disgusto, dolor.
En parte es lógico: las personas sin discapacidad dependemos hasta tal punto de nuestras capacidades que sin ellas seríamos extremadamente vulnerables. Cuando vemos a una persona con discapacidad nos imaginamos lo que nos ocurriría a nosotros si perdieramos esa capacidad en concreto y nos sentimos fatal. Inmediatamente, así somos las personas, proyectamos nuestras inseguridades, nuestras incapacidades, en esa persona.
Siguiendo con el símil de los homosexuales, es equivalente a un hombre heterosexual pensando hace veinte años: "Dios mío, si yo fuera gay, qué horror. Perdería toda mi sexualidad, no podría casarme, ni llevar a mi pareja a casa de mis padres. Estaría siempre solo en las fiestas familiares, tendría que ocultarles mi vida privada a mis amigos del barrio. Y tendría que hacer cosas, cosas, con hombres. Horror."
La reacción natural es miedo, dolor, rechazo y piedad. "No me extraña que estén todos tan mal." Es interesante que algunas de las cosas que asustarían a este hombre no son intrínsecas a la homosexualidad (no poder casarse, no poder llevar la pareja a casa, estar en el armario) sino a la discriminación social de las personas homosexuales. Otras cosas (sexualidad) son intrínsecas y si asustan al heterosexual, es precisamente por que lo ve desde el punto de vista de la heterosexualidad. Hacer cosas con otro hombre es placentero para un hombre gay y no implican renunciar a su sexualidad sino precisamente disfrutarla.
La perspectiva cambia cuando los homosexuales toman la palabra, se definen a sí mismos y luchan por cambiar las actitudes y leyes descriminatorias de la sociedad.
Creo que las cosas cambiarán para las personas discapacitadas cuando sean ellas las que tomen la palabra, se definan a sí mismas y luchen desde su punto de vista. Hasta ahora lo que veo en España de la lucha por los derechos de las personas con discapacidad viene de personas sin discapacidad: asociaciones de familias, médicos, políticos. Genial que se impliquen, pero la palabra es de las personas con discapacidad. Las personas sin discapacidad no podemos saber lo que sienten, lo que quieren y lo que necesitan. Tenemos que callarnos y escuchar. Si en vez de eso hablamos desde nuestra perspectiva, por muy a favor suyo que estemos, por muy buenas intenciones que tengamos, siempre nuestras ideas, palabras y acciones se quedarán cortas.
La web está llena de personas con discapacidad que no se callan. Una de ellas es Glenda Watson (http://www.doitmyselfblog.com/about/). Otra es Ju Gosling (http://www.ju90.co.uk/) que tiene una presentación que explora las diferentes formas de ver a las personas con discapacidad. Se titula "Helping the handicapped" y vale la pena (http://sinnlos.st/help/index.html), así como el artículo que la acompaña (http://sinnlos.st/help/eng/help7.htm). Y, por supuesto, mi querida Lisa Ferris (http://twinklelittlestar.typepad.com/, su entrada "Lost in Disabilitiskan" (http://twinklelittlestar.typepad.com/letter/2007/04/index.html, entrada del 17 de abril) es de obligada lectura y el texto que más me ha abierto los ojos sobre la discapacidad. Además, es graciosa y tiene dos hijos preciosos. La leo casi a diario.
Hay más, muchas más y una se puede pasar días en Internet explorando (con el consecuente detrimento de su vida afectivo sexual, familiar y laboral).
Pero, ¿dónde están las páginas web de las personas con discapacidad españolas? Si alguien sabe de alguna, que me lo diga, por favor.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Nuestro ofrecimiento

Después de mucho debatir, hablar con gente, buscar información y pasar largos periodos de silencio pensando, hemos decidido empezar con un ofrecimiento bastante reducido y ampliarlo más adelante si vemos que no hay niños disponibles que se ajusten a él.

En estos momentos nuestro ofrecimiento es para un niño o niña invidente o con una discapacidad visual o un niño o niña con una discapacidad motora que no llegue a la silla de ruedas. Además, no queremos que tenga retraso mental o que se piense que pueda tenerlo en el futuro.

Es difícil definir un ofrecimiento. Una tendría tendencia a decir "que sea lo que Dios quiera", adopto al niño que me asignen sea como sea con los ojos cerrados. Si se piensa, así es en la maternidad biológica. Una espera que la criatura llegue sana, pero puede pasar cualquier cosa. Conozco a los parejas heterosexuales a los que les pasó "cualquier cosa": una tuvo un niño con Síndrome de Down. Era su primer hijo, la niña siguiente no tenía el Síndrome. La otra pareja, también joven y sana, tuvo un niño con acondroplasia. De nuevo era su primer hijo, la siguiente no tiene acondroplasia.

Y sin embargo, cuando adoptamos tenemos elección, o al menos así nos lo parece. En primer lugar, podemos optar por la adopción "normal", es decir, de niños aparentemente sanos y sin discapacidad o la "especial", es decir, de niños que no pueden optar a estar en la lista "normal" o que estuvieron pero salieron despedidos de ella. También podemos elegir adoptar en el extranjero y así elegimos raza, sexo y probabilidades de salud e incluso personalidad (o así lo creemos). El mundo de la adopción está lleno de este tipo de prejuicios, que si las niñas de China son supervivientes natas, que si los niños del este son rubitos pero vienen "muy mal", etc.

Creo que, hasta cierto punto, es bueno que las familias adoptantes tengan opciones. No me gustaría que se asignara un niño negro a una familia racista, así que en principio parece bueno que las familias puedan elegir la raza de los niños que van a adoptar. Pero por otra parte, no nos permiten elegir el sexo de nuestros hijos, independientemente de si somos machistas o no. Parece que en la adopción está permitido ser racista pero no machista. Creo que esto refleja muy bien el nivel de concienciación, respeto y tolerancia que existe hoy en España.

Por otro lado, hay actitudes que sorprenden e indignan. La trabajadora social nos preguntó si estaríamos dispuestas a adoptar un niño o niña con diabetes. ¿Diabetes? Tuviemos que preguntarle si se refería "a eso del azúcar en la sangre". Y nos confirmó que sí. Nos quedamos alucinadas. ¿Cómo es posible que los niños con diabetes no estén en las adopciones "normales"?

Esto me lleva al asunto de la pijería en la adopción. Hay mucha y es muy evidente. Lo primero que me sorprendió cuando empecé mi primera adopción fue la actitud de "ir de compras" que tenía la gente en los foros al empezar a andar el camino de la adopción. Básicamente la gente se apuntaba al foro y en su primer mensaje decía algo tipo "¿Y los niños en Rusia cómo están? ¿Hay bebés? ¿Están sanos? ¿Cuánto se tarda? ¿Cuánto cuesta?" No quiero que se me interprete mal. Todos estos datos, estado de salud y edad de los niños, tiempos de espera y dinero necesario para el papeleo, son importantes para las familias. También lo fueron para mí. Pero lo me que chocaba era la actitud, la forma de hacer las preguntas. Parecía que restaban preguntando por el estado y el precio de los puerros en el Hipercor.

Esta pijería también se ve las actitudes de la gente hacia la adopción nacional. Cuando le dices a alguien que estás intentando adoptar, lo primero que te preguntan es que dónde adoptas, es decir a qué país vas a ir. Cuando les dices que vas a adoptar aquí. Te dicen que qué bien, que vas a tener un niño español. Bueno, en primer lugar, todos los niños adoptados por españoles son españoles, así que mi hijo o hija será español lo adopte donde lo adopte. Y segundo, si con eso quieren decir que la familia biológica del niño o niña será de origen español " de toda la vida", se equivocan: la mayoría de los niños que se adoptan en España hoy son de padres de origen extranjero. Lo siguiente que te dicen es que pensaban que en España sólo había niños "con problemas". Aquí es cuando pones la sonrisa crispada y empiezas a intentar aclarar conceptos.

Bueno, y entonces, ¿cómo definir un ofrecimiento de adopción sin caer en el esnobismo o la discriminación? Creo que es imposible. Siempre que se define el ofrecimiento se discrimina a los niños que no están incluidos en él. Una tiene que ver su vida, su energía, sus conocimientos, su capacidad y delimitar en qué tipo de "problemas" está dispuesta a meterse de forma voluntaria y con alegría. Y quiero matizar: cuando digo "problemas" no me refiero a los que pueda tener o dar el niño por el hecho de ser como es, sino a los que impone el entorno y los prejuicios y discriminaciones de la sociedad a las personas que no se ajustan a su modelo de "persona válida" y a sus familias. Y cuando digo "metese voluntariamente y con alegría" me refiero exactamente a eso, es decir, que a una le puede "tocar" un niño enfermo o con una discapacidad lo tenga como lo tenga, embarazándose con esperma de un premio nobel o adoptándolo en el país más problemático del mundo, pero inevitablemente habrá un periodo de duelo ante la pérdida del niño perfecto que se había imaginado. Pero cuando una define un ofrecimiento "de necesidades especiales", una tiene que preguntarse, en mi opinión: ¿Qué tipo de niño puedo adoptar yo sin hacer ese duelo? ¿Qué tipo de discapacidad puedo aceptar yo desde el primer momento, porque no me asusta, porque me parece familiar, porque no tengo prejuicios sobre ella?

Y así es como hemos llegado a nuestro ofrecimiento tal y como lo he definido hoy.

Somos conscientes de que es un ofrecimiento muy limitado y que probablemente tardemos años en que recibir *la* llamada de la Comunidad de Madrid. Pero no tenemos prisa. Si en algún momento nos entra la prisa, sabemos que podemos ampliar el ofrecimiento.

miércoles, 4 de julio de 2007

Conversación con un vecino

El: ¿Qué hay de nuevo?

Yo: Nada, empezando los papeles para una nueva adopción.

El (contento): ¿Dónde?

Yo: Aquí en España.

El: Ah, yo pensaba que en España solo había niños con problemas.

Yo (empezando a cabrearme): Bueno, estamos intentando adoptar un niño con discapacidad.

El: ¿Discapacidad? ¿Qué quieres decir?

Yo: Ya sabes, discapacidad.

El me mira fijamente.

Yo: Un niño ciego, por ejemplo.

El (echándose las manos a la cabeza): Pero, pero... qué buenas sois... un niño ciego... ¡Eso es sacrificar tu vida por tu hijo!

Yo (alucinada): Bueno, los niños ciegos también van al colegio, salen con sus amigos, juegan en la calle... ¿sabes?

El (con lágrimas en los ojos): ¡PERO NO VEN!

¿Y qué se supone que tengo que decir yo ante esto?

martes, 3 de julio de 2007

Cosas que no somos

Valientes

Fuertes

Buenas

Generosas

Abnegadas

Inconscientes

Locas

Sólo queremos tener otro hijo/a. Nos gustaría que la gente dejara de proyectar sus prejuicios en nosotras.

miércoles, 27 de junio de 2007

¿Por qué este blog?

Acabo de pasar un buen rato buscando a gente que haya adoptado en España y quiera compartir su experiencia conmigo. He encontrado algunas entradas en foros y listas de adopción internacional. La mayoría son antiguas y escritas con rapidez, sin detalles. Y la mayoría acaban concluyendo que no vale la pena, que los niños en España o tardan mucho o tienen "problemas".

Bueno, mi pareja y yo estamos en proceso de obtener el CI para adoptar a un niño con "problemas" en Madrid.

Esta es muestra historia.